SABIDURÍA CABALISTICA


"Ei'ze'hu cha'cham?
Ha'ro'eh et Ha'no'lad.



¿Quien es una persona sabia?
Aquella que ve las cosas que están por venir (o por nacer).


Cuando el sabio esta frente al Nolad reconoce su potencialidad aunque sea solo la semilla.

El sabio, sin prisa, esta siempre anticipado.

El sabio es el que puede conservar un estado de satisfacción permanente.











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miércoles, 1 de junio de 2016

La Sal, al Azufre y el Mercurio



La sal es la sustancia de las cosas, y el principio fijo de todo lo existente. La sal obra sobre el azufre y el mercurio, y estos últimos la hacen volátil como ellos. La sal en recompensa los coagula y los fija. La sal disuelta en un licor adecuado, disuelve las cosas sólidas y les da consistencia. La sal disuelve nuestros metales, nuestros cuerpos lunares envueltos en el ego para elaborar con ellos nuestro sol interno en forma de un niño de oro. La sal disuelve y coagula todas las cosas. La tierra es de la naturaleza de la sal, y por ello se disuelve en el agua, y se coagula en el agua. Los continentes salen de las aguas saladas de la mar, y vuelven al mar. Nuestra tierra filosófica, es decir, nuestro cuerpo humano, debe reducirse a las sales seminales, para elaborar con esas sales nuestros cuerpos solares, cuerpos conscientes, luminosos. El azufre es un principio grasoso y aceitoso que une a la sal y al mercurio indisolublemente. El azufre tiene parte de la solidez de la sal, y parte de la volatilidad del mercurio. El azufre coagula el mercurio asistido poderosamente por la sal. El mercurio es un licor espiritual aéreo y raro. El Mercurio es el águila volante de la Filosofía. El Mercurio es nuestro Caos. El Mercurio es nuestra simiente. La sal se halla en la orina y en el sudor. El azufre abunda en las grasas y en las axilas. El Mercurio en la sangre, Médula, humor acuoso, hueso, músculo, etc. Los principios de todos los metales (nuestros cuerpos internos) son: la Sal, el Mercurio y el Azufre. El Mercurio solo, o el Azufre, o la Sal sola, no podrían dar origen a los metales, pero unidos dan nacimiento a diversos metales minerales. Es, pues, lógico, que nuestra conciencia debe tener Inevitablemente estos tres principios. 

El FUEGO es el Azufre de la Alquimia; el Mercurio es el Espíritu de la Alquimia; la Sal es la maestría de la Alquimia. Para desarrollar los valores del ser y utilizar sabiamente nuestras energías creadoras, necesitamos inevitablemente de una sustancia donde la Sal, el Azufre y el Mercurio se hallen totalmente puros y perfectos, porque la impureza y la imperfección de los compuestos se vuelven a encontrar en el compuesto. Empero, como a los metales (nuestros cuerpos internos) no se les puede agregar sino substancias extraídas de ellos mismos, es lógico que ninguna sustancia extraña pueda servirnos, por lo tanto dentro de nosotros mismos tiene que encontrarse la materia prima para nuestro trabajo interno. Esta materia prima para el trabajo íntimo, es la simiente de nuestras glándulas sexuales. Con nuestra ciencia y mediante el FUEGO, transformamos esta maravillosa sustancia, para que al final del trabajo, sea millones de veces más perfecta. Con esta maravillosa sustancia elaboramos los valores del ser y utilizamos sabiamente nuestras fuerzas creadoras. En las minas vemos como los elementos groseros se van transformando con el calor, hasta convertirse en Mercurio. Vemos en las minas el Fuego, transformando las grasas de tierra, en azufre. El calor, actuando sobre estos dos principios, engendra, según su pureza o impureza, todos los metales de la Tierra. Por medio de la cocción incesante, la Naturaleza produce y perfecciona todos los metales de nuestro planeta Tierra. 

Rogerio Bacon dijo lo siguiente: “¡Oh, locura infinita! ¿Quién lo preguntó, quién nos obliga a querer hacer la misma cosa con la ayuda de procedimientos raros y fantásticos?”. Ciertamente, queridos amigos, es muy cierta aquella frase de Rogerio Bacon: “Naturaleza contiene a Naturaleza, Naturaleza se alegra con Naturaleza, Naturaleza domina a Naturaleza y se transforma en las demás Naturalezas”. 
Los ángeles no se hacen con teorías de hombres, ni con Teosofismos, Rosacrucismos o Espiritismos. Los ángeles son naturales, no artificiales. Naturaleza contiene a Naturaleza, y en nuestra naturaleza humana está la materia prima, con la que podemos trabajar en nuestra propia regeneración. Es preciso cuidar nuestra sal es decir nuestro organismo físico, nuestro mercurio o sea nuestra simiente y nuestro fuego que habita en cada uno de nuestros átomos y no cansarnos de ello". Los viejos alquimistas dicen: "Que vuestro fuego sea tranquilo y suave, que se mantenga así todos los días, siempre uniforme, sin debilitarse, si no eso causará un gran perjuicio". El Fuego se debilita y hasta se extingue, cuando abusamos de nuestra simiente, en adulterios, violaciones, pasiones incontroladas, etc. Entonces se fracasa en la sabia mezcla de nuestra sal, azufre y mercurio, entonces nos estancamos en el proceso de transformación humana.


miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Árbol de la Vida: cómo iniciar el viaje?



Tomado del foro Goldendawn
Edgar Jerezano

La milenaria enseñanza cabalística identifico cuidadosamente todas las condiciones de formación del mundo integrado en un 100%. Ese estudio es representado por una estructura denominada Árbol de la Vida.


Este árbol representa a toda la estructura de los mundos físico, emocional, mental y espiritual, en fin todo lo que existe. Su entendimiento revelará todo el funcionamiento del mundo del 100%. Y esta comprensión es parte fundamental en la elaboración de un mapa de una vida significativa.



No olvidar que todo este conocimiento permaneció oculto por milenios


y este es por tanto un momento muy especial. Momento de compartir una


Sabiduría Divina.



10.- MALJUT "El Reino"- 10% de Luz.



La primera dimensión es conocida como Maljut o reino del mundo físico, de la materia y el mundo percibido por los cinco sentidos. Una gran parte de personas pasa la vida percibiendo apenas este mundo y creyendo que sólo lo aparente representa la totalidad de la vida. Esto es lo que se llama vivir en el mundo del 10%.



La palabra clave en esta dimensión es Elegir. Todo lo que nos sucede en la vida está relacionado con alguna elección hecha por nosotros mismos anteriormente. La liberación del mundo ilusorio significa comprender esto plenamente y dejar de atribuir los hechos de nuestra vida a fatalidades del destino.




¿Cuáles son las elecciones conscientes que has hecho para tu vida?



9.- YESOD "Fundamento" - 20% de Luz.



Para llegar a esta segunda dimensión, llamada Yesod, salimos de una percepción puramente física del universo e ingresamos en el camino para llegar al mundo espiritual del 100% de Luz. Muchos seres humanos no alcanzan este nivel de percepción y pasan su vida en el mundo de lo aparente. En esta dimensión reside la base o el fundamento de nuestras actitudes.



La palabra clave aquí es PROPOSITO. Solamente teniendo propósitos conscientes es que podemos tomar decisiones fundamentadas. Existen personas que son bonitas, ricas, inteligentes, sanas, sensibles y sin embargo siempre están insatisfechas porque no tienen un propósito, meta u objetivo definido en sus vidas. Para ellos los cabalistas les tiene un consejo:

La base de cualquier propósito es el deseo de compartir.



¿Tiene usted un propósito en su vida? ¿Si es así, incluye el

deseo de compartir?




8.- HOD "Esplendor" - 30% de Luz.



Hod es una dimensión relacionada con el auto-perfeccionamiento. Una de las razones para estar vivo es el hacer las cosas cada vez mejor. Incluso si hacemos una misma cosa por decenas de años, precisamos siempre estarnos mejorando, re-inventando, sintiendo diferente.



La palabra clave en esta dimensión es PERFECCIONAMIENTO. Para perfeccionarte a ti mismo, necesitaras pulirse y en este proceso tendrás que liberarte de excesos. Posiblemente pensaras por algún momento estar perdiendo alguna cosa.



¿En qué área de su vida necesitas un mayor perfeccionamiento?



7.- NETZAJ "Victoria" - 40% de Luz.



Esta es una dimensión relacionada con la inmortalidad. Aquí la palabra clave es PERMANENCIA. Esta es una de las grandes claves del camino espiritual. Es necesario permanecer, continuar, mantenerse. Es común ver personas buscando en un camino por un año, después va por otro camino, ahí dejan de buscar, para entonces cambiar de camino nuevamente. En verdad, mucho más importante que la elección del camino A o B, es permanecer y desarrollarse en el camino elegido.



Normalmente, cuando pensamos que estamos en un camino coherente surgen desafíos, obstáculos aparentemente insuperables, que colocan todas nuestras convicciones en jaque. Por esto existe otra palabra clave en esta dimensión: La CONFIANZA.



¿Usted permanece en sus objetivos?





6.- TIFERET "Belleza" - 50% de Luz.



En esta dimensión residen los aspectos relacionados con el equilibrio, la belleza y la armonía. La palabra clave de esta dimensión es la CONTEMPLACION. La principal herramienta para adquirir una conciencia contemplativa es la meditación, parte esencial del camino del cabalista. Por más que se estudie no se llega a ningún lugar sin practicar la meditación.



La Meditación sólo tendrá el efecto deseado si se realiza con permanencia, con perfeccionamiento, con un propósito y realizada por una elección consciente. Estos son exactamente los atributos de las dimensiones vistas hasta el momento.





¿La meditación es parte de su rutina de vida, como comer y dormir?



5.- GUEVURÁ "Juicio" - 60% de Luz.



En esta dimensión la palabra clave DISCIPLINA. Guevurá también es asociada al DESEO DE RECIBIR. Sólo por la virtud de la disciplina es que es posible eliminar nuestros aspectos destructivos y abrir espacio para recibir lo que realmente deseamos en la vida.



Existe una contra-inteligencia negativa que nos acompaña desde la primera inhalación hasta el último suspiro de nuestra vida. Precisamos decir no a estos nuestros aspectos destructivos para seguir la dirección a una plena existencia.



¿Estoy dispuesto a renunciar a lo fácil para lograr mi objetivo?



4.- JESED "Misericordia" - 70% de Luz



Jesed es la dimensión de la Misericordia, asociada con el DESEO DE COMPARTIR. Cuando llegamos a esta dimensión nos acercamos a la naturaleza del Creador y por tanto a nuestra propia naturaleza Divina.

El equilibrio entre estas dos dimensiones, Guevurá (deseo de recibir) y Jesed (deseo de compartir) es la clave para una vida plena.



¿Cuánto comparte de todo aquello que recibe?



3.- BINAH "Entendimiento" - 80% de Luz



A partir de la dimensión de Bina encontramos la puerta de entrada al mundo infinito. La palabra clave aquí es ENTUSIASMO. Usted puede haber logrado a todas las virtudes anteriores. Habrá conquistado una vida maravillosa en el Mundo de la Acción y también en todos sus aspectos emocionales. Será con certeza una persona espiritualizada.

Pero para llegar a la dimensión del Mundo Infinito es necesario algo

más. Es necesario entusiasmo y principalmente ALEGRÍA.



¿Muestra alegría y entusiasmo en la vida?



2.- JOKMÁ "Sabiduría" - 90% de Luz.



La dimensión relacionada con Jokmáh es alcanzada por poquísimas personas. La palabra clave aquí es ANULACIÓN DEL EGO. Cuando logramos esta virtud, y esto sólo es posible en instantes, nos percibimos a nosotros mismos como si fuésemos una persona extraña.

No existe más un concepto más como: "¡Ah!, como estoy feliz de que las cosas sean tan buenas para mí", o "Ah, como estoy triste... porque las cosas no suceden como yo quisiera."



Al llegar a Jokmáh el ego es totalmente anulado y la sensación de libertad es total. Sólo es posible llegar a esta dimensión por pequeños momentos.



¿Te percibes como parte de un Todo mucho mayor?



1.- KETER "Corona" - 100% de Luz.



Es la dimensión del mundo infinito. Todo lo que existe en nuestro universo deriva de la luz emanada por el mundo infinito. La palabra clave asociada a Keter es CERTEZA. Cuando se alcanza la dimensión de Keter, el milagro se hace posible, pues las limitaciones de la cuestión aquí ya no existen más.



Debe haber logrado todas las otras dimensiones e inyectar también una certeza absoluta para que poder llegar a esta dimensión y por lo menos durante un breve momento comprender nuestro origen primordial.



¿Consigues inyectar certeza, a pesar de los mayores obstáculos?




1 KETER - 100% Palabra clave CERTEZA.






2 JOKMÁ - 90% Palabra clave ANULACIÓN DEL EGO.






3 BINAH - 80% Palabra clave ENTUSIASMO. ALEGRÍA.






4 JESED - 70% DESEO DE COMPARTIR.






5 GUEVURÁ - 60% Palabra clave DISCIPLINA.






6 TIFERET - 50% Palabra clave CONTEMPLACION.






7 NETZAJ - 40% Palabra clave PERMANENCIA. CONFIANZA.






8 HOD - 30% Palabra clave PERFECCIONAMIENTO.






9 YESOD - 20% Palabra clave PROPOSITO.






10 MALJUT - 10% Palabra clave ELEGIR.

domingo, 30 de agosto de 2009

ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE EL NOMBRE ADAM




Guenon, Rene


En nuestro estudio sobre el "lugar de la tradición atlante en el Manvantara",
dijimos que el significado literal del nombre Adam (Adán) es "rojo", y que en
ello cabe ver uno de los indicios de la conexión de la tradición hebraica con
la tradición atlante, que fue la de la raza roja. Por otra parte, nuestro
colega Argos, en su interesante crónica sobre "la sangre y algunos de sus
misterios", examina para el mismo nombre Adam una deriva-ción que puede parecer
diferente: tras haber recordado la interpretació n habitual según la cual
significaría "sacado de la tierra" (adamah), se pregunta si no vendrá más bien
de la palabra dam "sangre"; pero la diferencia es poco menos que aparente, pues
todas es-tas palabras, en realidad, no tienen sino una sola y misma raíz.



Conviene advertir de entrada que, desde el punto de vista lingüístico, la etimología
vulgar, que viene a hacer derivar Adam de adamah, que se traduce por "tierra",
es impo-sible; la derivación inversa sería más plausible; pero, de hecho, los
dos substantivos provienen ambos de una misma raíz verbal adam, que significa
"ser rojo". Adamah no es, al menos originalmente, la tierra en general (erets),
ni el elemento tierra (iabashah palabra cuyo sentido primero indica la
"sequedad" como cualidad característica de este elemento); es propiamente
"arcilla roja", que, por sus propiedades plásticas, es particu-larmente apta
para representar cierta potencialidad, una capacidad de recibir formas; y el
trabajo del alfarero se ha tomado a menudo como símbolo de la producción de los
seres manifestados a partir de la substancia primordial indiferenciada. Por el
mismo motivo, la "tierra roja" parece tener una importancia especial en el
simbolismo herméti-co, en el que puede tomarse por una de las figuras de la
"materia primera", pese a que, si se la tomase en sentido literal, no podría
desempeñar este papel más que de una ma-nera muy relativa, puesto que ya está
dotada de propiedades definidas. Agreguemos que el parentesco entre una
designación de la tierra y el nombre Adam, tomado como tipo de la humanidad, se
encuentra bajo otra forma en la lengua latina, en la que la palabra hu-mus
"tierra", también es singularmente próxima a homo y humanus. Por otra parte, si
se refiere más especialmente este mismo nombre, Adam, a la tradición de la raza
roja, ésta está en correspondencia con la tierra entre los elementos, como con
el Occidente entre los puntos cardinales, y esta última concordancia también
viene a justificar lo que ha-bíamos dicho anteriormente.



En cuanto a la
palabra dam, "sangre" (común al hebreo y el árabe), también se deri-va de la
misma raíz adam1: la sangre es propiamente el líquido rojo, lo que,
en efecto, es su carácter más inmediatamente aparente. El parentesco entre esta
designación de la sangre y el nombre Adam, es, pues, indiscutible y de por sí
se explica por la derivación de una raíz común; pero esta derivación aparece
como directa para ambos, y, a partir de la raíz verbal adam, no es posible
pasar por el intermedio de dam para llegar al nombre Adam. Cabría, bien es
verdad, enfocar las cosas de otro modo, menos estrictamente lingüístico, y
decir que si el hombre es llamado "rojo" es a causa de su sangre; pero una
explicación tal es poco satisfactoria porque el hecho de tener sangre no es
propio del hombre, sino que es común con las especies animales, de manera que
no puede servir para caracterizarlo realmente. De hecho, el color rojo, en el
simbolismo hermético, es el del reino animal, como el verde lo es del reino
vegetal, y el blanco el del reino mineral2; y esto, en lo
que concierne al color rojo, puede relacionarse precisamente con la sangre
considerada como centro, o más bien soporte, de la vitalidad animal propiamente
dicha. Por otro lado, si volvemos a la relación más particular del nombre Adam
con la raza roja, ésta, a pesar de su color, no parece poder ponerse en
relación con un predominio de la sangre en la constitución orgánica, pues el
temperamento sanguíneo corresponde al fuego entre los elementos, y no a la
tierra; y es la raza negra la que está en correspon-dencia con el elemento
fuego, así como con el Sur entre los puntos cardinales.



Señalemos
además, entre los derivados de la raíz adam, el nombre edom, que signi-fica
"rubio" y que, además, no difiere del nombre Adam sino por los puntos vocales;
en la Biblia, Edom es un sobrenombre de Esaú, de donde el nombre de Edomitas
dado a sus descendientes, y el de Idumea al país que habitaban (y que, en
hebreo, también es Edom, pero en femenino). Esto nos recuerda a los "siete
reyes de Edom" de que se trata en el Zohar, y la estrecha semejanza de Edom con
Adam puede ser uno de los motivos por los que ese nombre se toma aquí para
designar las humanidades desaparecidas, esto es, las de los precedentes
Manvantaras3.
También se ve la relación que este último pre-senta con la cuestión de lo que
se ha dado en llamar los "preadamitas": si se toma a Adán como origen de la
raza roja y su tradición particular, puede tratarse simplemente de las otras
razas que precedieron a aquella en el curso del ciclo humano actual; si, en un
sentido más extenso, se lo toma como prototipo de toda la presente humanidad,
se tratará de esas humanidades anteriores a las que precisamente aluden los
"siete reyes de Edom". En todos los casos, las discusiones que ha originado
esta cuestión parecen bas-tante vanas, pues no tendría que haber ninguna
dificultad en ello; de hecho, no la hay en la tradición islámica al menos, en
la que hay un hadith (dicho del Profeta) que dice que "antes del Adán que
conocemos, creó Dios cien mil Adanes" (es decir, un número inde-terminado) , lo
cual es una afirmación tan clara como es posible de la multiplicidad de los
períodos cíclicos y las humanidades correspondientes.



Ya que hemos
aludido a la sangre como soporte de la vitalidad, recordaremos que, como hemos
tenido ya ocasión de explicar en una de nuestras obras4, la sangre
constitu-ye efectivamente uno de los lazos del organismo corporal con el estado
sutil del ser vi-viente, que es propiamente el "alma" (nefesh haiah del
Génesis), es decir, en el sentido etimológico (anima), el principio animador o
vivificador del ser. Ese estado sutil es lla-mado Taijasa por la tradición
hindú, por analogía con têjas o el elemento ígneo; y, así como el fuego, en
cuanto a sus cualidades propias, se polariza en luz y calor, ese estado sutil
está ligado al estado corporal de dos maneras distintas y complementarias, por
la sangre en cuanto a la cualidad calórica, y por el sistema nervioso en cuanto
a la cualidad luminosa. De hecho, incluso desde el simple punto de vista
fisiológico, la sangre es el vehículo del calor animador; y esto explica la
correspondencia, que más arriba hemos indicado, del temperamento sanguíneo con
el elemento fuego. Por otra parte, puede de-cirse que, en el fuego, la luz
representa el aspecto superior, y el calor el aspecto inferior: la tradición
islámica enseña que los ángeles fueron creados del "fuego divino" (o de la "luz
divina"), y que los que se rebelaron siguiendo a Iblis, perdieron la
luminosidad de su naturaleza para no conservar de ella más que un calor oscuro5. Como
consecuencia, se puede decir que la sangre está en relación directa con el lado
inferior del estado sutil; y de ahí viene la prohibición de la sangre como
alimento, pues su absorción implica la de lo que de más grosero hay en la
vitalidad animal, y que asimilándose y mezclándose íntimamente con los
elementos psíquicos del hombre, puede traer efectivamente conse-cuencias
bastante graves. De ahí también el empleo frecuente de la sangre en las
prácti-cas de magia, y también de brujería (por cuanto atrae a las entidades
"infernales"' por conformidad de naturaleza); pero, por otro lado, esto es
susceptible también, en ciertas condiciones, de una transposición en un orden superior,
de donde los ritos, religiosos o incluso iniciáticos (como el "taurobolio"
mitríaco) que implican sacrificios animales; como a este respecto se ha aludido
al sacrificio de Abel opuesto al de Caín, no sangriento, quizá volvamos sobre
este último punto en una próxima ocasión.