SABIDURÍA CABALISTICA


"Ei'ze'hu cha'cham?
Ha'ro'eh et Ha'no'lad.



¿Quien es una persona sabia?
Aquella que ve las cosas que están por venir (o por nacer).


Cuando el sabio esta frente al Nolad reconoce su potencialidad aunque sea solo la semilla.

El sabio, sin prisa, esta siempre anticipado.

El sabio es el que puede conservar un estado de satisfacción permanente.











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martes, 20 de diciembre de 2016

SIMBOLISMO DEL TAROT Y LA CABALA: LOS ARCANOS MAYORES



Mª VICTORIA ESPIN



"Saber es escuchar la música cósmica, obtener una respuesta
que se ordena … en cada quien a fin de acceder a la audición metafísica." 1

En todos los pueblos y culturas los oráculos han estado presentes y han sido fundamentales, bástenos recordar aquí el de Apolo en Delfos y lo decisivos que fueron en la antigüedad, y en definitiva en la historia de Occidente. Y eso porque grandes personajes históricos hicieron lo que hicieron siguiendo las voces de las pitonisas y sibilas que expresaban el designio de los dioses. En el viaje en pos del Conocimiento el oráculo puede jugar un papel análogo y sacarnos de las encrucijadas en que de tanto en tanto nos encontramos, la mayor parte de las veces porque entra en conflicto el hombre viejo, que quiere seguir ahí, y el hombre nuevo, que impulsado por la enseñanza nos lleva por caminos desconocidos, muchas veces imprevisibles. Contar con un aliado sabio y fiel es tener un tesoro que siempre aporta luz para hacer frente a los dilemas, ya sean estos doctrinales o personales; respondiendo a veces de modo evidente, otras de forma más sutil, pero siempre haciéndonos llegar un mensaje clarificador que nos ayuda a mantener el rumbo.

El Tarot es un amigo, un vehículo en el peregrinaje; bello y desnudo como el número, colorido y generoso como el trópico, una guía certera, siempre al alcance de la mano, justo en sus respuestas, un verdadero maestro. Voz de Hermes, siempre presente.

Recordaremos que el Tarot, síntesis de la Tradición Hermética, es un libro de imágenes simbólicas. Y también, que todo trabajo con él es un rito y así ha de ser encarado, como por otro lado conviene tomar todo en la vida, imitando así a la naturaleza. La Sabiduría lee en el libro de la vida, como bien nos muestra el arcano Nº II.



"… El Arte del Tarot, (…) no es sino la lectura del Libro de la Vida y la actualización permanente de la fuerza del símbolo y el rito, la que actuará constantemente en nosotros, la mayor parte de las veces de modo subliminal o inconsciente"2

"Es una sentencia unánime de los sabios que por las cosas visibles y por su grandeza, belleza y orden nos sumimos en la admiración del arte y de la excelencia divina y alcanzamos algunos artificios de la admirable ciencia de Dios"3

Los Símbolos son un puente; intermediarios entre una cosa conocida y otra desconocida, nos hablan de otros estados a los que el hombre puede acercarse y llegar a conocer. Con su estudio y la meditación en ellos, nuestra conciencia se expande y cobra dimensiones desconocidas a las que es posible acceder a través de esta vía que es la simbólica. En el Tarot de los Cabalistas, donde Federico González Frías expone los misterios de estos arcanos, podemos leer:

"Para la Tradición Hermética son ritos los estudios efectuados a partir de modelos herméticos, la concentración que ello implica, la meditación que promueve, las prácticas que efectivizan la visión y lo imaginal, la oración incesante del corazón como invocación permanente, la contemplación que producen la belleza y la armonía de la naturaleza y el cosmos, y los trabajos auxiliares encaminados al logro del Conocimiento".

El mazo de naipes reúne enteramente las posibilidades cosmogónicas, que van desplegándose ante nosotros en la fase inicial del rito, en la cual entramos en comunión con el Tarot. Este "desfile" nos permite recibir los efluvios de todas las cartas y a la vez enviar a ellas los nuestros. Con este cosmos ordenado, valga la redundancia, seguimos un rito en el curso del cual mezclamos las láminas, las letras podríamos decir, con las que luego, con la selección de naipes que el Tarot nos presenta en cada consulta concreta, trazamos un mandala que es la respuesta a la pregunta y por extensión una síntesis de toda nuestra situación, en vertical y horizontal.

Es tanto lo que contiene el Tarot que podemos sentirnos hasta abrumados y alejarnos de él, o dejarnos llevar por la flojera y posponer un trabajo que puede parecernos excesivo y, efectivamente lo es en el sentido de que supera nuestras posibilidades personales, siempre insuficientes por otro lado. El Tarot de los Cabalistas hace referencia al tarotista perezoso y nos dice:

"Empastado en sus fobias y manías aprendidas, que la televisión reitera todos los días, el tarotista fracasado es el medio, la moda, y acaso, el cálculo infinitesimal de sus módicas posibilidades; perezoso, lento y amparado por la sociedad circundante –amén de la seguridad de su grandeza–, el tarotista del poder mira siempre cosas inmediatas como si fuesen esenciales, porque no se permite ver un poco más allá por el hábito que lo imprime; por eso, el que pretende casi exclusivamente un destino módico debe dedicarse a las artes maléficas de la literalidad. Todo esto dicho como advertencia a los que por una o varias circunstancias no han comprendido que "el que siembra vientos recoge tempestades". (pág. 92).

Las 78 láminas del mazo del tarot incluyen, además de los arcanos mayores, en número de 22, y los menores, en número de cuarenta, las cartas de la corte que son dieciséis. De la unión de Venus-Afrodita (el 7) y de Hermes (el 8) nace Hermafrodita, es decir la unión de lo masculino y lo femenino, del yin y el yang, el Rebis alquímico, simbolizado en los arcanos menores por el dos de espadas. Señalaremos además que 7 + 8 = 15 = 1 + 5 = 6, tanto el arcano Nº 15, El Diablo, como el Nº 6, El Enamorado, se sitúan en Tifereth, en el corazón del Arbol de la Vida.

Todas las cartas de los arcanos mayores tienen una imagen, un nombre y un número (excepto El Loco). En los menores el nombre de cada carta está compuesto por el del número y el palo que le corresponde: el cinco de oros, el cuatro de copas, etc. En cuanto a las cartas de la corte, en ellas desaparece el número y su nombre es el del personaje que representa y el del palo al que este pertenece, el caballo o caballero de espadas, por ejemplo.

Los cuarenta Arcanos Menores están, como sabemos, repartidos en cuatro palos con diez cartas para cada uno de ellos. El cuaternario signa la creación, el cuarenta es un símbolo de pasaje o mejor de duración de un periodo de prueba, recordemos, por ejemplo, los 40 años que tardan los hebreos en cruzar el desierto o los cuarenta días que dura el diluvio o los 40 que Jesús ayuna y en los que es tentado, también cuarenta días dura la cuaresma que son los que preceden a la Resurrección y de esta a la ascensión van otros tantos. Estos cuarenta naipes de que hablamos, se corresponden con los cuatro árboles situados en los cuatro planos del Arbol de la Vida, un árbol por plano, de arriba abajo: Bastos, Atsiluth; Espadas, Beriyah; Copas, Yetsirah y Oros, Asiyah.



"Hay entonces cuatro árboles de la vida o cuatro maneras distintas de ver el mismo árbol. Uno es el modelo del árbol cósmico visualizado a nivel de Atsiluth, el mundo de las emanaciones primigenias de las que nada puede saberse desde el plano del conocimiento ordinario. El segundo sería el diagrama del árbol en el plano de la creación (Beriyah), signado con el número cuatro. El número cuatro es tomado siempre como número de la primera manifestación o primera creación. El tercero es el diagrama a nivel de las formaciones cósmicas (Yetsirah). Estos tres primeros serían invisibles y estarían incluidos en el cuarto, pues a decir verdad, este último no es sino una materialización de aquéllos y corresponde a la manifestación cósmica en su grado físico, corporal o sensorio."4



Se dice del mago, Nº I de los arcanos mayores, que simboliza al hombre verdadero trabajando con los tres principios y los cuatro elementos. Los tres principios en nuestras labores con el tarot están representados por el consultante (o tarotista)5, elemento activo, el mazo de cartas, pasivo, y la tirada que es la resultante del rito llevado a cabo. Queremos señalar también que en el arcano El Juicio (Nº XX) podemos ver estos principios en los tres personajes que aparecen; en cuanto a los elementos, están representados en la carta Nº XXI por los símbolos de los cuatro evangelistas: el ángel, aire, el águila, agua, el león, fuego, y el toro, tierra. Tras el juicio emerge el Mundo nuevo.



En todo lo manifestado están presentes los tres principios que podeos relacionar con los gunas de la tradición Hindú: sattwa, rajas y tamas y que en definitiva son un despliegue de la unidad, que siempre se manifiesta de modo ternario.



Los arcanos mayores, a los que podemos ver como la expresión de estos tres principios de que hablamos, recorren completo el Arbol de la Vida, desde la Unidad, Kether, donde se sitúa el arcano Nº 1, El Mago, hasta la multiplicidad, Malkhuth, con el Nº X, la Rueda de la Fortuna; recorrido que continúa, a partir de ahí, invirtiendo la dirección del movimiento; el cambio de sentido de que hablamos viene indicado por la carta nº XII, El Colgado6. De Malkhuth, donde se sitúa el Nº 11, La Fuerza, a Kether, con El Juicio, en un viaje de retorno atraviesan todas las esferas y aún van más allá de la Corona, donde hallamos los arcanos de El Mundo y El Loco.

La Sabiduría, el Emperador, el Carro, la Templanza, la Estrella y el Sol, es decir los arcanos situados en la columna positiva del Arbol, representan al principio activo. La Emperatriz, el Papa, la Justicia, la Muerte, la Torre y la Luna, situados en la negativa, al pasivo, y, al neutro: el Mago, el Enamorado, el Ermitaño, la Rueda de la Fortuna, la Fuerza, el Colgado, el Diablo, el Juicio, el Mundo y el Loco, colocados en la columna central.

Todos estos arcanos son reunidos por el tarotista, quien los encarna en mayor o menor medida, "moviéndose" en el ámbito de los cuatro planos del Arbol de la Vida que expresan un orden gracias al cual podemos llegar a conocer, y de los que nos hablan los arcanos menores. Arcanos mayores (principios) y menores (elementos) conforman la piedra cúbica en punta.


viernes, 25 de abril de 2014

Filosofando con el rabino

La plegaria
La plegaria es el trabajo del corazón. Ésta expresa los deseos que vienen del corazón. Aún el hombre no tiene poder sobre esos deseos por sí mismo. Él ha sido creado de tal manera que nunca sabe realmente qué buscar o cuáles son sus verdaderas intenciones. Por lo tanto, también la naturaleza esencial de sus plegarias es inalcanzable. Por el contrario, todo lo que es expresado en el libro de plegarias es lo que el hombre debe aprender a querer. Si el hombre trabaja en sí mismo para dirigir y controlar sus deseos y pensamientos alcanzará el nivel de deseos y ruegos de los autores del libro de plegarias, los miembros de la Gran Asamblea (quienes escribieron el libro de plegarias judío hace dos mil años durante un largo exilio.)
En la medida que una persona concuerde con sus deseos de forma armoniosa con los de los autores del libro de plegarias, algunos pasos preliminares son requeridos. Debemos entender la naturaleza de lo malo y lo que esto trae consigo. El hombre está esencialmente inclinado al egoísmo, debe entender que ésta es la fuente del mal. Debe entenderlo y sentirlo de la manera más intensa posible en la parte más profunda de su alma.  
La evolución de las almas
Todo es alcanzado por comparación. Al comparar los atributos del Creador con los nuestros nos damos cuenta de Su poder y de nuestra bajeza. Uno necesita estar de ese modo al tanto de Su magnificencia y Su omnipotencia. La fe significa sentir al Creador y Su Presencia.
Todas las almas pasan a través de los siguientes estados:
1. La fase que precede su descenso a nuestro mundo. 
2. La fase durante la cual son dotadas con cierta deficiencia llamada egoísmo. Esto es lo que las almas perciben como la encarnación física.
3. La fase durante la cual las almas se perciben a sí mismas y al universo espiritual completo después de la consumación final.
La fase que precede el descenso inicial del alma es llamada "Olam Ein Sof", el mundo sin fin donde las almas reciben sin límite la Luz del Creador. Después el alma es envestida con egoísmo y desciende a "Olam Ha Ze", este mundo, donde su unión al mundo espiritual es remota. Esta no siente más al Creador y no percibe más su condición previa. "Este mundo" se refiere a la percepción del momento presente, o sea la parte de creación, del Creador que percibimos por medio de nuestros órganos sensoriales. El egoísmo es colocado dentro de los sentidos.
El siguiente nivel es alcanzado al poner bajo control los órganos sensoriales. Este  alto nivel lleva a una más amplia percepción de la creación. Este nivel es sentido antes del proceso de alcanzar "el mundo por venir", el mundo que percibiremos super-sensorialment e, que es lo opuesto al "real" en el que vivimos. Cuando percibimos a nuestro medio ambiente y a nosotros mismos, percibimos "su mundo". No obstante, es en el presente que empezamos a contemplar el futuro y la sensación inducida al proyectarnos al futuro es llamada "el mundo por venir." El proceso se repite a sí mismo "el siguiente día" cuando el "mundo por venir" se convierte en "este mundo" y así sucesivamente.
Un examen cercano de las escrituras de Baal HaSulam puede ayudarnos a entender el proceso por el que atravesamos a cada momento. Concerniente al comportamiento espiritual del hombre, el asenso solo puede seguir "la línea central" (por ejemplo, el comportamiento no polarizado a sus extremos.) La progresión a lo largo de esta línea central establece la condición en la cual, las Escrituras (Torá)-Creador- Israel emergen en una sola cosa.  
El trabajo de la Torá
El Creador es la fuente que el hombre anhela. La Torá es la Luz, que llena al hombre en el momento presente. Israel es el hombre en sí mismo, esto es, su deseo de unión con el Creador. ¿Cómo pueden esos conceptos totalmente independientes ser idénticos? La meta de la creación consiste en crear al hombre en este mundo de forma que él pueda adherirse al Creador mientras aún viven en su cuerpo físico. El hombre asciende y cruza los mundos espirituales para alcanzar al Creador. Para ser más exactos, los mundos espirituales penetran en él a tal extremo que él y el Creador se vuelven idénticos. Esto es lo que significa la unión con el Creador. Uno ama al Creador, sigue Sus caminos y observa sus mandamientos. A este nivel, todas las cualidades del hombre, deseos y atributos se han transformado idénticos a los del Creador. La Torá se da al hombre de tal forma que él pueda acceder a este perfecto y eterno nivel y llenar el propósito de la Creación. La Torá solo puede ser dada al hombre después de su descenso a este mundo donde él es dotado de un cuerpo físico y con egoísmo. Los Ángeles no pueden recibir la Torá  porque entre todas las criaturas solo el hombre posee absoluto egoísmo. Si el hombre escoge el camino de la Torá, puede neutralizar su cuerpo egoísta y sus deseos de tal forma que estos no actúen como un obstáculo entre él y el Creador. El hombre y el creador se unen. Esta unión es un salto atrás al Estado de la Procreación, antes del descenso del alma a este mundo, antes de que el alma sea "incapacitada" por el egoísmo. Mas allá, corrigiendo su egoísmo el hombre puede escalar los peldaños de la escalera espiritual y alcanzar el nivel del Creador. Algunas criaturas están desprovistas de egoísmo y por lo tanto, no tienen una herramienta para progresar y se mantienen en su nivel inicial. Con excepción del hombre, todas las criaturas se dice que están "espiritualmente inanimadas y sin movimiento." Aún los Ángeles, las divinas fuerzas a través de las cuales el Creador gobierna la creación, no son independientes de la "fuerza-deseo" sino solo ejecutores de Su voluntad. El hombre al transformar sus muy desarrollados deseos egoístas puede transformarse igual al Creador.
El alma es una parte del Creador localizada en el hombre. El hombre nace con una envoltura de egoísmo y sin poder  percibir ni al Creador ni lo espiritual. El egoísmo penetra sus órganos sensoriales, los cuales poseen cualidades opuestas a la espiritualidad. Cuando el hombre transforma su egoísmo en altruismo removiendo su cubierta de egoísmo, empieza a percibir la esencia de la creación en semejante forma que nada lo separa del Creador. A este nivel los tres puntos arriba mencionados se unen. Nuestra tarea es remover, con la ayuda de la Torá, todos los obstáculos entre el alma y el Creador. De todos los estudios de la Torá la Cabalá es el más eficiente  porque ésta infiere en el hombre un rayo de Luz de la más alta intensidad mientras la estudia.
Egoísmo
No hay cosa semejante al movimiento de un mundo al otro en el "espacio" espiritual. Solo hay estados interiores, que nos habilitan a percibir nuestra envoltura interna. Es el Creador lo que nosotros percibimos, pero, ésta percepción esta nublada por pantallas representando las diferentes manifestaciones de nuestro egoísmo. La percepción del Creador, creación y espacio, cuando los obstáculos son suprimidos es progresivamente revelada; pero, nosotros no nos damos cuenta de eso.  Las porciones de egoísmo que removemos corresponden a los niveles de la escalera espiritual o  los "mundos" que ascendemos.
Los mundos no son nada más que grados de percepción que tenemos del Creador. EL egoísmo, que separa nuestra percepción del verdadero conocimiento, puede ser encontrado solamente en el hombre. Este no sucede con el Creador porque la perfección y apertura define su relación con el hombre. La ausencia del Creador sólo es sentida por el hombre que esconde los mundos de sí mismo, como si se estuviera escondiéndose detrás de los velos de su propio egoísmo. La remoción del egoísmo no ocurre a la primera.
Al principio, el Creador concede al hombre períodos de tiempo correspondientes a vidas en este mundo como una oportunidad de elevarse a sí mismo en forma espiritual. El hombre es maestro del proceso entero. Durante cada una de sus  vidas consecutivas, el hombre debe remover cierta parte de su naturaleza egoísta y acercarse más al Creador. El hombre repetirá de nuevo una vida mientras no se corrija a sí mismo. La corrección significa que sus deseos llamados "cuerpo" en Cabalá no formarán más una barrera entre él y el Creador. Cuando esto ocurre los atributos del hombre lo vincularán al Creador sin importar el mundo en el cual el hombre se encuentre a sí mismo.
El abandono de la cubierta egoísta  es llamado  "la muerte terrestre" guiándonos a renacer en nuestro mundo. Las partes corregidas del egoísmo del alma emergen y una clase de "redistribució n" toma lugar. Esto es porque todas las almas son una sola creación y todas las envolturas o cubiertas son puro egoísmo.  La corrección del alma original se hizo posible al dividir en partes la única creación, el alma de Adán. Esas partes son almas individuales y es más fácil corregir cada fragmento que corregir el entero.
Esto explica por qué las almas se mueven de un mundo a otro durante la corrección. Cuando la corrección se haya completado, todas las almas individualizadas serán de nuevo unidas dentro de un deseo primordial. El alma primordial recibirá toda la Luz del Creador revelándose Su perfección. Finalmente, sólo existe el mundo sin fin, el mundo de perfecta unión con el Creador. Fuera de ese mundo, todo lo que el hombre percibe no es nada sino fragmentos de la perfección infinita, del mundo sin fin.
Un fragmento del mundo sin fin es llamado "Adam Kadmon", el siguiente "Atzilut" luego "Briá", "Yetzirá" y "Assiah," el más pequeño fragmento del mundo sin fin que corresponde a nuestro mundo. En otras palabras, el mundo sin fin como nosotros lo vemos con nuestros sentidos se contrae hasta alcanzar el tamaño de nuestro mundo. Cuando nuestra percepción se agranda podemos llamar a este mundo, por ejemplo, el mundo de  Briá y así sucesivamente. Todo depende del alcance de nuestra percepción. El sujeto de nuestros estudios es solamente el hombre. Aparte del hombre y sus sensaciones sólo existe el mundo sin fin. El Maljut del mundo sin fin debe pasar por numerosas correcciones.
Nada es creado en vano. El Baal HaSulam cita el ejemplo de un pequeño insecto en la jungla, pasando toda su vida buscando comida y cuya existencia es totalmente desconocida. Aún este insecto y todas sus partes son muy importantes para el cumplimiento de la consumación final. Nada es creado en vano por el Creador y todos los eventos ocurren en armonía con la meta que nos acercamos. Este proceso nos concierne  lo querramos o no, lo entendamos o lo ignoremos por completo. Todo progresa hacia el cumplimiento de la corrección como fue planeado por el Creador, hacia su completa revelación a todas las criaturas en este mundo.
Las diferentes partes de Maljut del mundo sin fin difieren en la intensidad de sus deseos. Corresponden en nuestro mundo a las partes del reino natural (mineral, vegetal, animal, humano). De manera similar, la humanidad esta compuesta de muchos tipos de personas. Entonces, ¿por qué  nosotros estudiamos al hombre tan cercanamente y  no estudiamos por ejemplo la corrección espiritual que las piedras  necesitan alcanzar? ¿acaso no han sido colocadas en nuestro mundo para alcanzar el propósito de la Creación?
El hombre se sitúa aparte. La corrección de la naturaleza depende de la corrección humana. Trabajando en sí mismo el hombre "anima" a la naturaleza a ayudarse para alcanzar el estado de completa corrección. No obstante, el hombre mismo no ha recibido la Torá de nuestro mundo en la misma forma: La gente del mundo ha recibido 7 mandamientos, los judíos 613. Esos mandamientos son también observados en diferentes formas dependiendo del número de correcciones que un alma debe completar cuando llega a este mundo. Haber nacido en la nación de judíos no garantiza privilegios específicos. Los judíos tienen más correcciones que cumplir con relación a los demás.   
 
Preceptos y espiritualidad
Los individuos necesitan observar mitzvot de acuerdo a su naturaleza. No obstante, esto no depende de su deseo de estar cerca del Creador; muchos creyentes y no creyentes nunca se preguntan a sí mismos acerca del Creador, el propósito de la Creación, delas correcciones y así sucesivamente. Estos hombres simplemente no han recibido de arriba el deseo de transformarse a sí mismos y  cumplen mecánicamente lo que la tradición les ha enseñado. Son esos gestos mecánicos los que diferencian al hombre, naciones, marido y esposa, niños y adultos. Claramente un hombre que desea elevarse a sí mismo espiritualmente ha recibido esta aspiración del Creador. El, por lo tanto, será diferente de otro hombre que no ha recibido la misma aspiración de arriba. Por lo tanto, el hombre no debe ser distinguido por su apariencia, raza o género. Si  estudia o no la Cabalá no es el problema. Quienes la estudian son simplemente los que han recibido la llamada de arriba y expresan el deseo de estudiarla. Entre las mujeres hay también ejemplos como el de las profetisas Deborah y Hulda que también fueron cabalistas.
Los ángeles son robots que cumplen ciertas tareas en el mundo espiritual, nada más "mueven" cosas de un lugar a "otro". Ellos no pueden crecer espiritualmente o moverse a través de varios niveles espirituales como los seres humanos. Son las fuerzas espirituales actuando en cada nivel espiritual.
Grados de profecía resultan de los esfuerzos personales. En nuestro mundo sólo existe el Creador, el hombre y el camino que lleva al Creador, al cual se le llama Torá. El medio ambiente del hombre (sociedad, familia, amigos) son sólo capas que lo separan del Creador y por medio de las cuales él nos influencia.  El hombre es puesto en frecuentes situaciones complejas e insoportables, algunas veces llevándolo al sufrimiento y  decepciones.
¿Cómo llegamos a este mundo?
El Creador remueve de sí mismo una  pequeña parte (por decir) e implanta en ella egoísmo. Este egoísmo " universal" entonces se rompe en más pequeñas partes egoístas. Más tarde, una reintegración progresiva de esas partes causa la creación de los Mundos Superiores, Atzilut, Briá, Yetzirá, Assiah. Los más puros "fragmentos" son usados para la creación de los mundos espirituales más altos. Luego, los deseos más egoístas, precisamente el corazón de la creación, el Maljut del mundo sin fin  lleva a la creación del alma de Adán, el primer hombre. Entonces, después del pecado de Adán, de nuevo la chispa de Divinidad, atrapada en el egoísmo se subdivide a sí misma  de nuevo en pequeños y más pequeños fragmentos que forman nuestras almas.
Los principiantes que estudian Cabalá frecuentemente no perciben cómo está gobernado el mundo. Se preguntan si las acciones dependen de su elección o del Creador. Antes de que el hombre pueda iniciar un proyecto debe estar convencido de que sus acciones tienen consecuencias. Aún después de tener éxito, "paradójicamente" , debe entender que todo depende solamente del Creador. Si pensamos de esa forma, progresaremos de forma correcta.
Hay cosas, que sólo se pueden sentir, no se pueden explicar. La encarnación de lo espiritual en lo material es difícil de describirse en palabras. La ciencia moderna puede justificarse a sí misma, pero, ¿cómo puede ser explicado el proceso por el cual un mundo toma la forma de otro? Las explicaciones cabalísticas sólo pueden ser posibles hasta el punto donde el alma de Adán es fragmentada. Esto no es debido a  que los cabalistas no quieran aportar más explicaciones, sino porque la explicación corresponde a lo que el hombre siente  y no puede explicar.
El egoísmo es una fuerza espiritual tan poderosa que el pensamiento de deshacerse de él difícilmente cruza nuestra mente. En orden de conocernos a nosotros mismos necesitamos vernos desde afuera, para sentir algo diferente que no sea nosotros mismos, para compararnos a con algo fuera de nosotros. Los objetos que nos rodean son percibidos porque están hechos del mismo egoísmo, de lo contrario permanecerían invisibles. El egoísmo toma muchas formas, la más restringida es en la que sólo se percibe a sí mismo, es la percepción que el hombre tiene en nuestro mundo, somos tan egoístas que solamente nos podemos percibir a nosotros mismos.
Cuando "crecemos" un poco, nuestro egoísmo llega mas allá de los límites de nuestro mundo y empezamos a percibir al Creador, este se vuelve espiritual, nuestro deseo no se basa más en el placer físico y mundano sino en el disfrute espiritual traído por la Luz del Creador.
El hombre es animado sólo por los deseos conscientes e inconscientes, nuestra razón nos ha sido otorgada para ayudarnos a tener sentido y alcanzar todos nuestros deseos; por consiguiente, el hombre no puede elevarse más arriba de sus deseos. Motivado por sus deseos y emociones, el hombre primero dirige el curso de sus acciones y se transforma conciente de ellas teológicamente (por la finalidad de éstas), sólo después de elegirlas.
¿Cómo se vuelve en verdad consciente de un evento que sucede? En reacción a las acciones del hombre el Creador manifiesta por grados Su majestuosidad, en orden de dar al hombre una mayor conciencia retrospectiva de las consecuencias de sus acciones. Aún el recordar nuestra forma de actuar depende del Creador, Él nos enseña el significado de nuestras acciones respondiéndonos, dándonos placer o sufrimiento, de acuerdo a nuestro mérito o culpa.
Nuestra educación es, por lo tanto, un proceso que se desarrolla cada segundo, pero no puede hacer que nos corrijamos a nosotros mismos en ninguna forma. Sólo debemos estar conscientes de nuestro egoísmo y  de cómo nos encontramos sin ayuda cuando lo confrontamos, el Creador busca todo lo que no es parte de esta conciencia. A medida que el hombre avance en el camino espiritual, logrará moderar más su propia autoestima y entenderá más su verdadera naturaleza. En la proporción que el Creador se revele a sí mismo, el hombre gradualmente se dará cuenta de lo que es en realidad con respecto al Creador. Cuando sabemos esto  progresamos en el camino espiritual.
Imaginemos a una persona que ha alcanzado el 99% de su corrección. El remanente 1% que no ha sido corregido parece mucho mayor que el previo 99%, la "pequeña paja en el ojo" parece enorme. Nuestras acciones y nuestro estudio nos habilita a estar conscientes del Creador y de nosotros mismos. Cuando el hombre se da cuenta de su absoluta insignificancia se desespera, no ve al Creador y el mundo entero le parece oscuro. Si mientras se encuentra en este estado oscuro, un hombre tiene en mente que la fuente espiritual de todo no es más que el Creador a quien él puede pedir cosas y sobre quién todas las cosas  dependen, él estará  conciente de su lazo espiritual con el Creador, entonces dejará de desesperarse, entenderá que esas aparentes condiciones  negativas  son enviadas en forma  temporal de arriba y que son inevitables.
La forma que nos conectamos nosotros mismos con el Creador no le interesa a Él. Lo más importante para el hombre es entender que Él existe. El Creador envía los deseos  para que podamos reaccionar a Él y crecer espiritualmente.
Mandamientos con intención
Yo no me hago entender a mí mismo y ese es mi problema. Cuando uno hace énfasis en el desarrollo espiritual e interior, la observación mecánica no se echa a andar, simplemente no es evocada. La atención es puesta en la intención detrás del mandamiento, no en su observación física. Una tercera parte puede concluir que la observación física es ignorada. Se dice que: " Un mandamiento sin intención es como un cuerpo sin alma" (mitsvah bli kavanah keguf bli Neshamáh). La diferencia entre los cabalistas y creyentes, no creyentes, judíos, gentiles, radica en el hecho de que los cabalistas quieren desarrollar la intención localizada dentro de los gestos, no contemplan los gestos como tales. La forma de observar los mandamientos concierne a la Torá revelada (convencional)
Está descrito en el Código de Ley Judío ( "Shoulchan Aroukh".) que las  leyes descritas en éste código deben ser seguidas por todos, son fácilmente entendibles y no requieren de ningún prerrequisito.
La intención localizada en el cumplimiento de los preceptos no tiene importancia y los mandamientos no transforman al hombre o lo obligan al crecimiento espiritual. Esos mandamientos pueden ser cumplidos repetidamente por un individuo sin modificar a la persona egoísta que era cuando se transformó en observante de ellos.
Usualmente la observancia de la ley es cuestión de educación. A uno no se le pregunta si la quiere observar o escoger el ser libre de actuar de cierta forma. Uno es educado desde la cuna y nuestro comportamiento esta condicionado por hábitos, esos hábitos son llamados "guirsa de yankuta". Promesas de todas las bendiciones de este mundo y del mundo por venir refuerzan esos hábitos. Como en hombre es egoísta,  disfruta y acepta esas promesas, además muchas situaciones son resueltas por él, mucho mejor que las de gente ordinaria que no sigue los mandamientos.
Tiempos modernos
Hoy en día, debido a que las almas espirituales "maduras" descienden a nuestro mundo, la educación arriba mencionada se vuelve insuficiente. El hombre necesita dejar que su intención sea modificada para igualar sus deseos. La Cabalá habilita al hombre a cambiar sus intenciones egoístas por altruistas. Usando una pantalla (masaj) uno empieza a trabajar en sus deseos dirigidos a sí mismo con la intención de dirigirlos hacia el Creador.
El proceso de corregir el egoísmo es llamado "la observación espiritual de los mandamientos" . El hombre es dotado con deseos para que él pueda desarrollar su intención de usarlos "Vueltos hacia el Creador." Esos deseos no eran de él desde mucho antes porque no tenía la capacidad de crear una pantalla (masaj) Esos deseos son nuevos; ellos son de naturaleza espiritual lo que significa que corresponden al deseo de regocijo en la divina presencia,  son cultivados en un hombre capaz de construir una pantalla contra los  deseos egoístas para regocijarse en el Creador  son llamados "Klipot" o "deseos impuros." En esta etapa el hombre se ha sobrepuesto a los deseos mundanos como el sexo, riqueza, fama, poder, y ahora ansía más placeres espirituales.
Existen 613 deseos impuros. Estos nacen en el hombre y van del más fácil al más difícil de corregir. Cuando el hombre adquiere una pantalla en contra de sólo recibir para sí mismo (Klipá), se recibe una intención "vuelta hacia el Creador" (kedusha.) Los deseos corregidos de uno pueden entonces recibir la "Luz" espiritual, sentir el Creador y nos llevan a la alegría de tener equivalencia de forma con el Creador.
La corrección de deseos corresponde a lo que es llamada “observancia de los mandamientos” . La Luz espiritual recibida es la percepción del Creador que corresponde a la Torá. Está claro que la observación física  de los mandamientos difiere de la espiritual, no obstante, la observación interior espiritual no previene o cancela a la física, esto es precisamente debido a  que quien observa los mandamientos vive en ambos mundos y puede reconciliar dentro de uno mismo los dos modos de observación.
De lo anterior resulta que la observancia física de un código de leyes no afecta los mundos espirituales, esto es a lo que se refiere la oración " un mandamiento sin intento es como un cuerpo sin alma" (espiritualmente muerto). Un mandamiento no puede ser inspirado por una intención "li chema" cuando sus gestos correspondientes no se refieren a la observancia espiritual. Un hombre puede estar sin manos y aun así observar todos los mandamientos espirituales que requieren "manos espirituales" , por ejemplo, los deseos espirituales.
Nuestra alma es referida como un cuerpo, "partzuf", está compuesta de 613 partes, los atributos de nuestro cuerpo biológico. Cada una de las 613 partes de este "cuerpo" espiritual, este partzuf, corresponde a un deseo específico. El partzuf se divide a sí mismo en dos partes, dos tipos de deseos: los deseos que corresponden a dar sin restricción (lehashpia al menat lehashpia) y los que corresponden al deseo de recibir sin restricción, pero no por nuestra propia satisfacción (lekabel al menat lehashpia)  
División de deseos
Los 613 deseos del alma están divididos en 248 deseos positivos, a través de los cuales el hombre puede alcanzar una intención  "li chema" y 365 deseos negativos  que el hombre no puede usar en orden de ganar una intención "li chema." La diferencia entre los dos deseos no tiene nada que ver con la intención. En ambos casos la intención es natural y exclusivamente "vuelta hacia el Creador." La diferencia radica en el poder del deseo en sí mismo: si el deseo es débil este no despertará  intenso placer.
No obstante, este deseo lo habilita a uno a sentir la unión con el Creador. El placer sentido es llamado el placer de dar sin restricción, es decir, el deseo de satisfacer al Creador porque sólo es posible satisfacerlo al recibir de Él. Pero debido a que este deseo no puede ser sentido con suficiente intensidad, él no puede dar verdaderamente al Creador. Este deseo existe solamente en nivel de equivalencia de forma con el Creador.
Todos los deseos nacidos en el hombre son deseos egoístas. Esto significa el deseo de recibir sólo para nuestro propio placer. Únicamente la intención "vuelta hacia el Creador" transformará este en un deseo altruista, por lo tanto, la diferencia radica solamente en el propósito. Eso es lo que hace a la Cabalá muy importante, porque nos ayuda a transformar nuestra intención.
La intención "vuelta hacia el Creador" es llamada "pantalla" porque ésta previene de "recibir para uno mismo" y genera que la intención sea "vuelta hacia el Creador."
Nacimiento del alma
Esta transformación es llamada "el nacimiento" del alma por que el alma corresponde a los deseos vueltos hacia el Creador. Cuando esta fase toma lugar revela el alma del hombre. Es la intensidad de este nuevo deseo,  ayudar al hombre a  sentir al Creador. Este deseo de recibir placer acoplado con la intención "vuelta hacia el Creador", lo llena a sí mismo con Su presencia, Dicha Espiritual y Luz (todos estos son sinónimos de la misma sensación.) Las intenciones correctas aparecen progresivamente a lo largo del tiempo con el estudio de la Cabalá. Esta es la ciencia del intento (Kavannah), habilitando el corazón del hombre a anhelar espiritualidad. Si el hombre estudia Cabalá  pero no puede experimentar un cambio altruista a su intención mientras está estudiando, se dice que está en el período  "lo li chema" durante el cual no hay orientación hacia el Creador. En esta etapa el hombre aún trabaja para sí mismo y pertenece a sus deseos egoístas, a nuestro mundo. Este es el nivel que precede a cruzar el majsom (barrera)
Si el hombre no se preocupa por la transformació n de su intención, no está en el nivel "lo li chema". Los gestos que él hace no tienen vida, no obstante, todos los seres deben eventualmente retornar al Creador. El cambio en la perspectiva también tomará lugar para aquellos que observen mecánicamente. Serán obligados a clarificar su relación a la vida, a su fuente, al Creador y moverse de "lo li chema" a "li chema". En cualquier caso, los gestos físicos son justificados pero el hombre debe esforzarse para sobreponerse a sus límites. Esto es lo que hace a los cabalistas diferentes.
El Mesías: ¿Una fuerza o un hombre?
El Mesías es una fuerza espiritual, es la Luz que penetra los deseos para sí mismo del hombre, para corregirlos de tal forma que se conviertan en altruistas, es decir, idénticos a los del Creador. En nuestro mundo todas las fuerzas espirituales son manifestadas en vestiduras materiales.
Por ejemplo el rabino Simón, el Ari, Yehuda Ashlag, representan la fuerza espiritual radiando la Luz de la corrección. Esta fuerza aparece en nuestro mundo como un hombre, un cabalista, un profesor, el autor de un libro. Por lo tanto el Mesías es un guía que es aceptado por la humanidad de forma progresiva. La humanidad seguirá el camino señalado por el Mesías porque maldad y sufrimiento serán sentidos por todos y no habrá otra salida. La gente se encuentra en un nivel donde no  pueden imaginar la venida del Mesías como una Luz sino sólo como una escalera humana; sin embargo, para los cabalistas el Mesías es la fuerza espiritual de corrección (en la imagen del mundo de A'B-SA"G).

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Árbol de la Vida: cómo iniciar el viaje?



Tomado del foro Goldendawn
Edgar Jerezano

La milenaria enseñanza cabalística identifico cuidadosamente todas las condiciones de formación del mundo integrado en un 100%. Ese estudio es representado por una estructura denominada Árbol de la Vida.


Este árbol representa a toda la estructura de los mundos físico, emocional, mental y espiritual, en fin todo lo que existe. Su entendimiento revelará todo el funcionamiento del mundo del 100%. Y esta comprensión es parte fundamental en la elaboración de un mapa de una vida significativa.



No olvidar que todo este conocimiento permaneció oculto por milenios


y este es por tanto un momento muy especial. Momento de compartir una


Sabiduría Divina.



10.- MALJUT "El Reino"- 10% de Luz.



La primera dimensión es conocida como Maljut o reino del mundo físico, de la materia y el mundo percibido por los cinco sentidos. Una gran parte de personas pasa la vida percibiendo apenas este mundo y creyendo que sólo lo aparente representa la totalidad de la vida. Esto es lo que se llama vivir en el mundo del 10%.



La palabra clave en esta dimensión es Elegir. Todo lo que nos sucede en la vida está relacionado con alguna elección hecha por nosotros mismos anteriormente. La liberación del mundo ilusorio significa comprender esto plenamente y dejar de atribuir los hechos de nuestra vida a fatalidades del destino.




¿Cuáles son las elecciones conscientes que has hecho para tu vida?



9.- YESOD "Fundamento" - 20% de Luz.



Para llegar a esta segunda dimensión, llamada Yesod, salimos de una percepción puramente física del universo e ingresamos en el camino para llegar al mundo espiritual del 100% de Luz. Muchos seres humanos no alcanzan este nivel de percepción y pasan su vida en el mundo de lo aparente. En esta dimensión reside la base o el fundamento de nuestras actitudes.



La palabra clave aquí es PROPOSITO. Solamente teniendo propósitos conscientes es que podemos tomar decisiones fundamentadas. Existen personas que son bonitas, ricas, inteligentes, sanas, sensibles y sin embargo siempre están insatisfechas porque no tienen un propósito, meta u objetivo definido en sus vidas. Para ellos los cabalistas les tiene un consejo:

La base de cualquier propósito es el deseo de compartir.



¿Tiene usted un propósito en su vida? ¿Si es así, incluye el

deseo de compartir?




8.- HOD "Esplendor" - 30% de Luz.



Hod es una dimensión relacionada con el auto-perfeccionamiento. Una de las razones para estar vivo es el hacer las cosas cada vez mejor. Incluso si hacemos una misma cosa por decenas de años, precisamos siempre estarnos mejorando, re-inventando, sintiendo diferente.



La palabra clave en esta dimensión es PERFECCIONAMIENTO. Para perfeccionarte a ti mismo, necesitaras pulirse y en este proceso tendrás que liberarte de excesos. Posiblemente pensaras por algún momento estar perdiendo alguna cosa.



¿En qué área de su vida necesitas un mayor perfeccionamiento?



7.- NETZAJ "Victoria" - 40% de Luz.



Esta es una dimensión relacionada con la inmortalidad. Aquí la palabra clave es PERMANENCIA. Esta es una de las grandes claves del camino espiritual. Es necesario permanecer, continuar, mantenerse. Es común ver personas buscando en un camino por un año, después va por otro camino, ahí dejan de buscar, para entonces cambiar de camino nuevamente. En verdad, mucho más importante que la elección del camino A o B, es permanecer y desarrollarse en el camino elegido.



Normalmente, cuando pensamos que estamos en un camino coherente surgen desafíos, obstáculos aparentemente insuperables, que colocan todas nuestras convicciones en jaque. Por esto existe otra palabra clave en esta dimensión: La CONFIANZA.



¿Usted permanece en sus objetivos?





6.- TIFERET "Belleza" - 50% de Luz.



En esta dimensión residen los aspectos relacionados con el equilibrio, la belleza y la armonía. La palabra clave de esta dimensión es la CONTEMPLACION. La principal herramienta para adquirir una conciencia contemplativa es la meditación, parte esencial del camino del cabalista. Por más que se estudie no se llega a ningún lugar sin practicar la meditación.



La Meditación sólo tendrá el efecto deseado si se realiza con permanencia, con perfeccionamiento, con un propósito y realizada por una elección consciente. Estos son exactamente los atributos de las dimensiones vistas hasta el momento.





¿La meditación es parte de su rutina de vida, como comer y dormir?



5.- GUEVURÁ "Juicio" - 60% de Luz.



En esta dimensión la palabra clave DISCIPLINA. Guevurá también es asociada al DESEO DE RECIBIR. Sólo por la virtud de la disciplina es que es posible eliminar nuestros aspectos destructivos y abrir espacio para recibir lo que realmente deseamos en la vida.



Existe una contra-inteligencia negativa que nos acompaña desde la primera inhalación hasta el último suspiro de nuestra vida. Precisamos decir no a estos nuestros aspectos destructivos para seguir la dirección a una plena existencia.



¿Estoy dispuesto a renunciar a lo fácil para lograr mi objetivo?



4.- JESED "Misericordia" - 70% de Luz



Jesed es la dimensión de la Misericordia, asociada con el DESEO DE COMPARTIR. Cuando llegamos a esta dimensión nos acercamos a la naturaleza del Creador y por tanto a nuestra propia naturaleza Divina.

El equilibrio entre estas dos dimensiones, Guevurá (deseo de recibir) y Jesed (deseo de compartir) es la clave para una vida plena.



¿Cuánto comparte de todo aquello que recibe?



3.- BINAH "Entendimiento" - 80% de Luz



A partir de la dimensión de Bina encontramos la puerta de entrada al mundo infinito. La palabra clave aquí es ENTUSIASMO. Usted puede haber logrado a todas las virtudes anteriores. Habrá conquistado una vida maravillosa en el Mundo de la Acción y también en todos sus aspectos emocionales. Será con certeza una persona espiritualizada.

Pero para llegar a la dimensión del Mundo Infinito es necesario algo

más. Es necesario entusiasmo y principalmente ALEGRÍA.



¿Muestra alegría y entusiasmo en la vida?



2.- JOKMÁ "Sabiduría" - 90% de Luz.



La dimensión relacionada con Jokmáh es alcanzada por poquísimas personas. La palabra clave aquí es ANULACIÓN DEL EGO. Cuando logramos esta virtud, y esto sólo es posible en instantes, nos percibimos a nosotros mismos como si fuésemos una persona extraña.

No existe más un concepto más como: "¡Ah!, como estoy feliz de que las cosas sean tan buenas para mí", o "Ah, como estoy triste... porque las cosas no suceden como yo quisiera."



Al llegar a Jokmáh el ego es totalmente anulado y la sensación de libertad es total. Sólo es posible llegar a esta dimensión por pequeños momentos.



¿Te percibes como parte de un Todo mucho mayor?



1.- KETER "Corona" - 100% de Luz.



Es la dimensión del mundo infinito. Todo lo que existe en nuestro universo deriva de la luz emanada por el mundo infinito. La palabra clave asociada a Keter es CERTEZA. Cuando se alcanza la dimensión de Keter, el milagro se hace posible, pues las limitaciones de la cuestión aquí ya no existen más.



Debe haber logrado todas las otras dimensiones e inyectar también una certeza absoluta para que poder llegar a esta dimensión y por lo menos durante un breve momento comprender nuestro origen primordial.



¿Consigues inyectar certeza, a pesar de los mayores obstáculos?




1 KETER - 100% Palabra clave CERTEZA.






2 JOKMÁ - 90% Palabra clave ANULACIÓN DEL EGO.






3 BINAH - 80% Palabra clave ENTUSIASMO. ALEGRÍA.






4 JESED - 70% DESEO DE COMPARTIR.






5 GUEVURÁ - 60% Palabra clave DISCIPLINA.






6 TIFERET - 50% Palabra clave CONTEMPLACION.






7 NETZAJ - 40% Palabra clave PERMANENCIA. CONFIANZA.






8 HOD - 30% Palabra clave PERFECCIONAMIENTO.






9 YESOD - 20% Palabra clave PROPOSITO.






10 MALJUT - 10% Palabra clave ELEGIR.